Carta de una diseñadora millennial fracasada

Carta de una diseñadora millenial fracasada

Hace algunos ayeres estudié la carrera de diseño de moda.
Hoy soy una señora collagera de 33 años… pero retrocedamos a cuando tenía 19.
En ese entonces quería ser reconocida como una diseñadora fashion y cool, aparecer en pasarelas y revistas. Ser algo así como la siguiente Coco Chanel.

La palabra “aparecer” es muy curiosa (y sospecho que es la raíz de un grave problema). Sucede que el verbo aparecer no implica recorrido alguno para llegar a la meta.
Por el contrario…
Se refiere a llegar a un lugar de la nada, como si un mago te sacara de un sombrero y “aparecieras” en el pedestal del éxito: parecer sin ser.

Claro que estudiar la carrera y comprometerme con mis estudios fue parte de un recorrido, pero solo la mitad: el otro trecho (el más difícil, por cierto) es el proceso interno.

Cuando inicié mi camino de autoconocimiento a los 21 años, mis diseños comenzaron a tomar otro tipo de dirección y más fuerza.

Colección de ropa de Yessica Lavin
Aquí una foto de un atuendo que diseñé cuando no me sentía nada conectada con lo que hacía. Aunque siempre he sido creativa, tomaba de inspiración las tendencias que la escuela proponía

Me di cuenta de que no se puede crear nada genuino sin conocerse a una misma, pero lo que ninguna escuela te enseña es que la creatividad no se busca afuera, se despierta adentro.

Buscar la creatividad afuera es creer que entre más técnicas aprendas más cosas interesantes crearás, que entre más finos y caros sean tus materiales más bello será tu arte, que entre más academias prestigiosas te eduquen más destacarás…

Y eso, mi querida amiga, es una trampa muy pero muuuuuuy peligrosa para las almas creativas.

Se trata de otro sistema de producción y consumo que nos mantiene fuera de una, con esa sensación de insuficiencia que busca incesantemente reconocimiento externo para sentir que estamos creciendo y que lo que hacemos vale algo.


En la imagen de abajo un diseño que hice también en la carrera, pero cuando mi interioridad y mi creatividad empezaron a crear en conjunto, esa colección fue una de las 15 mejores calificadas ese semestre. ¿Sientes la diferencia?.

colección de ropa de Yessica Lavin

Todo ese viaje al pasado es para decirte que…
Me tomó 15 años de autodescubrimiento e introspección entender una clave que nunca debes olvidar: el valor de tu arte no está en la técnica perfecta, ni en los materiales, ni en las escuelas, ni en las tendencias; el valor de tu arte está en tu sensibilidad única, en la entrega que le pones a tu proceso creativo, en la interioridad que plasmas para darle un nuevo sentido al mundo: tu mundo.

No es que esas otras cosas dejen de ser importantes, solo es que las empieces a ubicar como el medio para crear; son las herramientas… tú eres la esencia.

Así que bájale el volumen a aprender más técnicas y empieza a observarte cuando creas, deja de acumular materiales y saca el máximo provecho de lo que tienes hoy, cuestiona los paradigmas de las instituciones y empieza a identificar tu propio lenguaje creativo.

…y no, obviamente no estoy en desfiles ni revistas.
Pero el verdadero triunfo es que eso ya no me interesa, porque sé quién soy y no necesito demostrarlo afuera.

Picture of Yessica Lavin

Yessica Lavin

Artista collagera que comparte su pasión por la creatividad y los mitos. Practico el autoconocimiento profundo a través de la expresión artística y el proceso creativo.

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